Nunca pensé que podría llegar a decir que hoy en día en Barranquilla la demanda supera la oferta del mercado de vivienda en estratos 4, 5 y 6.
No solamente para adquisición, si no para arrendar, el inventario disponible es demasiado bajo. Las opciones son muy limitadas.
No puedo entender por qué en nuestra ciudad y probablemente también en otras de nuestro país, los inmuebles “viejos” (entre 20 y 30 años de construcción) sean despreciados, no valorados o no tenidos en cuenta, sin antes evaluar su calidad constructiva, ubicación, vecindario y estado general de la propiedad, muchas veces, incluso mejor mantenidos que otras opciones nuevas o con poco tiempo de construcción.
Con frecuencia los clientes interesados en adquirir vivienda ponen como requisito la edad, “no más de cinco años”, dicen desconociendo las excelentes opciones de “clásicos”, impecablemente conservados, en edificios sobrios, elegantes y atemporales; ignorando quizá, que en estos colosos clásicos pueden disfrutar de un área imponente, seguramente mayor a la de un inmueble nuevo, y en donde podrán disfrutar de mayor calidad de vida y confort. Y siendo verdaderamente sinceros, las amenidades suelen ser estrategias de mercado para ofrecer valores agregados: Tiene piscina. Tiene cancha múltiple. Tiene gimnasio, Mini-golf, Sala de cine, Sauna, etc. La lista puede ser interminable. Cuando compramos pensamos que vamos a utilizarlo todo y la realidad es que terminamos utilizando muy poco de estas áreas comunes, pero mes a mes pagamos un sobrecosto en la cuota de administración para mantenerlas.
Invito a nuestros seguidores, clientes y amigos a abrir su mente, segura de que se sorprenderán encontrando verdaderos tesoros.